CALLAR SOBRE TU PROPIA PERSONA, ES HUMILDAD CALLAR SOBRE LOS DEFECTOS DE LOS DEMAS, ES CARIDAD CALLAR CUANDO ESTAMOS SUFRIENDO, ES HEROÍSMO...
CALLAR DELANTE DEL SUFRIMIENTO AJENO, ES COBARDIA
CALLAR DELANTE DE LA INJUSTICIA, ES FLAQUEZA
CALLAR CUANDO EL OTRO ESTÁ HABLANDO, ES DELICADEZA
CALLAR, CUANDO EL OTRO ESPERA UNA PALABRA, ES OMISION
CALLAR, Y NO DECIR PALABRAS INÚTILES, ES PENITENCIA
CALLAR, CUANDO NO HAY NECESIDAD DE HABLAR, ES PRUDENCIA
CALLAR, CUANDO DIOS NOS HABLA EN EL CORAZON, ES SILENCIO
CALLAR DELANTE DEL MISTERIO QUE NO ENTENDEMOS, ES SABIDURICUANDO EN LA OSCURIDAD DE LA NOCHE BUSCAMOS A DIOS Y NO LO ENCONTRAMOS... ES PORQUE NO LO BUSCAMOS EN NUESTROS CORAZONES... RECUERDA QUE EL JAMAS ABANDONA A SUS HIJOS...
La ciencia por lo general, y desde siempre, ha ignorado todo tema que tenga que ver con la existencia del alma, a pesar de ello la pregunta continúa latente? ¿Quiénes en realidad somos? Mientras que este dilema se define sin que se traiga a la palestra pública, y para no entrar en polémicas, la mayoría de los profesionales hacen referencia a la conciencia, que no se ve al igual que el alma, relacionándola con el sistema nervioso; hablan de la mente que no se ve, vinculándola con el cerebro; analizan las emociones y los sentimientos que no se ven, explicando el funcionamiento de las glándulas endocrinas; evalúan el carácter que tampoco puede verse, relacionándolo sólo con la mala conducta; estudian la personalidad y la reducen al cuerpo.
Te di la vida, pero no puedo vivirla por ti. Puedo enseñarte muchas cosas, pero no puedo obligarte a aprender. Puedo dirigirte, pero no puedo responsabilizarme por lo que haces.