La ciencia por lo general, y desde siempre, ha ignorado todo tema que tenga que ver con la existencia del alma, a pesar de ello la pregunta continúa latente? ¿Quiénes en realidad somos? Mientras que este dilema se define sin que se traiga a la palestra pública, y para no entrar en polémicas, la mayoría de los profesionales hacen referencia a la conciencia, que no se ve al igual que el alma, relacionándola con el sistema nervioso; hablan de la mente que no se ve, vinculándola con el cerebro; analizan las emociones y los sentimientos que no se ven, explicando el funcionamiento de las glándulas endocrinas; evalúan el carácter que tampoco puede verse, relacionándolo sólo con la mala conducta; estudian la personalidad y la reducen al cuerpo.
Te di la vida, pero no puedo vivirla por ti. Puedo enseñarte muchas cosas, pero no puedo obligarte a aprender. Puedo dirigirte, pero no puedo responsabilizarme por lo que haces.