¿Qué es la felicidad?

Todos queremos ser felices pero conviene preguntarnos qué es la felicidad, porque si no sabemos el qué difícilmente hallaremos el cómo.

Lo primero que se me ocurre es consultar el diccionario de la lengua española. Pero los académicos están algo confusos en esto de definir la felicidad y no me sacan de dudas. Y conste que hay ocasiones en las que están brillantes, pero no es ésta una de ellas. Ofrecen sólo tres acepciones muy simples, diría que simplistas. En la primera señalan que es un estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien. Pero eso es estar alegre, no ser feliz; y además asociar la felicidad con la posesión de bienes es contrario a todas las filosofías desde que el mundo es mundo. Como segunda entrada tiene satisfacción, gozo, contento; como ves tampoco aquí se estrujan la cabeza. Y como tercera acepción pone suerte feliz; y se acabó, decididamente no tenían un buen día.

Me apresuro a decir que yo, en esto como los académicos, tampoco sé definir la felicidad. Estoy atreviéndome a decir qué no es la felicidad, y como ya comentamos, estar contento no es ser feliz. Quizás lo único que pueda ofreceros es compartir con vosotros lo que yo entiendo por felicidad y me atrevería a pediros a vosotros lo propio.

La felicidad es estar a gusto andando por un camino donde se contempla un horizonte bello que, como todo horizonte, nunca se alcanza. El camino que, como todo camino se hace al andar, es hacernos mejores. No se hace bien el camino si uno está a disgusto consigo mismo. Creo que el camino de la felicidad es el camino de la virtud. La felicidad es incompatible con ciertos defectos como la envidia o el egoísmo. La felicidad es en última instancia lo contrario a la envidia y al odio, la felicidad es amor. La persona feliz se alegra del bien ajeno como si fuera propio. La generosidad está también relacionada con la felicidad, porque buscando la dicha de los demás encontramos la nuestra, porque si das te lo das y si no das te lo quitas, porque la felicidad mientras más la das a los demás, más te queda para ti. La felicidad no es posible sin un ‘Tú’, porque la felicidad sólo crece y se multiplica si se comparte. La felicidad puede ser sencilla: algo de salud física y psíquica que te permita dormir sin miedo y despertar sin angustia, una casa llena de libros que leer, un jardín lleno de flores que cuidar, alguien a quien amar y algo que esperar.

ANGELA BOTERO LOPEZ

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