Aprender el arte de la autoestima

Las personas que se tratan con demasiada severidad, sin descanso y con adjetivos degradantes, nunca logran tener paz interior y son candidatos idóneos para la depresión.

Algunas personas alcanzan metas grandiosas o títulos impresionantes destruyendo su autoestima: se imponen a sí mismos adjetivos avasallantes o se niegan el placer de sentirse orgullosos de cualquiera de sus logros. Nada que podamos decir en contra de ellos es algo que no hayan pensado de sí mismos o que no se lo dijeran en su oportunidad.

Las personas que se tratan con demasiada severidad, sin descanso y con adjetivos degradantes, nunca logran tener paz interior y son candidatos idóneos para la depresión.

Si tú tienes este hábito, puedes estar causando sensaciones de lástima, inseguridad y preocupación entre tu familia y amigos. Tu vida está llena de dudas (las tuyas y las que provocas) y la felicidad es un verdadero reto que se vislumbra difícil de alcanzar.

Para superar este dilema, puedes empezar por buscar de dónde viene este comportamiento. ¿Tuviste alguna experiencia traumática, una infancia en la que abusaron de ti o te sentiste poco valorado por tu familia? Este tipo de experiencias de la niñez pueden contribuir a que vivas con la sensación de que lo que haces nunca es suficiente. Incluso, el que te hayan puesto apodos sarcásticos cuando eras niño puede haberte creado la idea de que no mereces cosas buenas.

Algunas personas usan la auto flagelación para lidiar con esos pensamientos, mientras otros simplemente se acostumbran al hecho de que no son suficientemente buenos en nada. Cuando estas ideas se instalen en tu mente, comienza a combatirlas buscando las cosas buenas que has hecho en la vida. Al hacer memoria, puedes encontrar cosas que merezcan tu propio reconocimiento, las que lograste concretar con éxito. Esos momentos de logro son una piedra de toque importante en el viaje que te llevará a valorar lo que tienes y el lugar donde estás actualmente.

Una técnica útil es crear tu propia tabla de valores en diferentes áreas de la vida y, de manera honesta, autoevaluarte. Si divides tus actividades en categorías como escuela, trabajo, familia, deportes, sentido del humor, etcétera, encontrarás que tienes talentos y habilidades que tal vez no habías sido capaz de reconocer antes.

Todo el mundo comete errores, nadie es perfecto. Pero si tiendes a tratarte con demasiada rudeza eso no te ayudará a mejorar los aspectos en los que quieres ser mejor. En cambio, recordarte constantemente que la perfección es una ilusión y que eres bastante bueno justo como estás, puede darte el impulso necesario.

También ayuda darse cuenta que esa actitud negativa simplemente puede haberse convertido en un mal hábito contra el que hay que luchar. Todos tratamos de encajar en la sociedad de alguna manera y para algunas personas, jugar el rol del que siempre se equivoca es lo más cómodo. Esto está lejos de ser una respuesta saludable ante los retos y, si notas que caes continuamente en esta actitud, te recomiendo que cambies de estrategia.

Creer que estás aquí por alguna razón, o proponerte una meta razonablemente alta es otra forma de reconstruir esta parte de ti. Otra táctica es unirte a una organización humanitaria o de ayuda al prójimo. Muchos de estos grupos brindan reconocimiento a sus miembros. Contar con el aplauso de estos compañeros te puede ayudar a darte cuenta de que puedes marcar una diferencia en el mundo. También hará que te des cuenta de que eres mucho mejor y más útil de lo que has pensado hasta ahora.

Una vez que aprendas a dejar de repetirte palabras que te devalúen, comenzar a sentirte bien contigo mismo te resultará más fácil. Aprender que mereces lo mejor de la vida puede ser un reto difícil, pero el resultado será muy gozoso, incluso si el placer ha sido una sensación poco familiar para ti.

Barton Goldsmith (sicólogo del Barton Emotional Fitness, en California, EU).

Previous Post

La felicidad llega con la edad

Next Post

Frases célebres